Sab, 1 Marzo 2008
Cuentan que en un viejo hospicio un letrero que daba cuenta de las hazañas de su fundador advertía que el buen señor, “para a los pobres poder socorrer, primero los mandó hacer,”
Viene esto al caso de la actitud que buena parte de la derecha española tiene respecto a Andalucía, y su empeño en una nueva cruzada digna de un “tratado del socorro de los pobres andaluces”, para lo que primero han de crear nuestro estado de necesidad.
Nos han acosado de todas las formas posibles. Negaron la existencia de más de 400.000 andaluces, retrasaron hasta el límite la transferencia de competencias que nos eran necesarias para inventarnos nuestro propio futuro, intentaron boicotear los avances que supusiesen que Andalucía se situara en posiciones de vanguardia, como el caso de la investigación con células madre, quisieron impedir que asignáramos recursos complementarios a las pensiones de los que menos tienen –pensiones no contributivas-, y un largo etcétera de intentos de frustrar nuestro decidido empeño en estar donde permita el esfuerzo colectivo de los hombres y mujeres andaluzas.
Pero fue mayor el convencimiento del pueblo andaluz en sus propias posibilidades, y el depósito de su confianza en un proyecto político, al que da forma el Partido Socialista Obrero Español, que nos ha permitido situarnos en el mismo marco de problemas que tienen las regiones más avanzadas de Europa. Hoy nuestros problemas son los de nuestro tiempo, no los de ayer, el ayer en el que le gustaría vernos aún postrados a la derecha para así poder “socorrernos”.
Y ante eso, el insulto: adocenados, subsidiados, indolentes, vagos ha sido, entre otras lindezas, el aparato argumental de la derecha para referirse a nosotros, y ahora ya la muy cultivada, sabihonda y nunca bien ponderada por la interminable retahíla de atributos que la adorna Sra Mata nos llama analfabetos.
¿Por qué les duele que los andaluces prosperemos? ¿Por qué les duele que, estemos convergiendo con España y Europa a pasos agigantados? ¿Por qué les duele que nuestro peso relativo industrial sea ya de los primeros de España? ¿Por qué le duele que seamos punteros en investigación biomédica, en generación de energías alternativas, en políticas sociales? ¿Es que lo que es bueno para Andalucía es malo para ellos? ¿Qué ganan en nuestro mal?
Dom, 16 Marzo 2008 at 14:28
PAEA QUE SEPAN QUE NO ME HE MUERTO (JUAN ACUÑA CASTILLO) 16-3-08
Opinión Los que estamos aquí, representándonos a nosotros mismos y a bastantes millones de españoles más, somos miembros de la sociedad civil que ganó las elecciones generales el 14 de marzo de 2004. Y desde esa posición, desde esa convicción, y me atrevería a decir que desde ese derecho, debemos reclamar al gobierno que surgió de esas elecciones no valor, porque el valor sobra, o al menos debería sobrar, cuando el poder se ejerce democrática y legítimamente, pero sí lealtad consigo mismo, y tanto a nosotros como a sus miembros, sangre fría, inteligencia y firmeza. Porque nosotros no somos los provocadores. Nosotros somos los que tenemos razón, y la razón es la única verdad que no necesita mayúsculas para perdurar. La nuestra es una razón antigua, además. Una razón que está en el origen de la mejor tradición que ha generado jamás este país. Una razón que situó a España por primera y única vez en muchos siglos a la cabeza del progreso de las naciones. Esa es mi tradición, la única en la que quiero reconocerme, la única a la que pertenezco. Educación, educación y educación. Este lema de la España republicana, laica e institucionista, que se volcó con todo lo que tenía y aun con lo que le faltaba, en la tarea heroica, admirable, de mejorar las condiciones de vida de los habitantes de aquel país que sigue siendo éste, por el procedimiento de erradicar su ignorancia, es una tradición indiscutible, hasta castizamente española. Tan española como la estampa sombría del acuerdo que un Estado ilegítimo, que ya no existe, firmó con una Iglesia que, a pesar de eso, sigue reivindicando su vigencia con un ardor que parecería digno de mejores propósitos en el mundo atrozmente cruel y convulso en el que vivimos. Porque no está de más recordar que los sucesivos acuerdos con el Vaticano, en esencia sólo renovaciones automáticas del Concordato de 1974, no son ni siquiera anticonstitucionales. Son preconstitucionales, lo que parecería un chiste si no fuera un disparate y aún más, el condenado dinosaurio que contemplamos cada mañana al despertar. Y sin embargo, ahora tenemos una oportunidad para poner cada cosa en su sitio. La Iglesia en el alma de sus fieles, la escuela pública en la vanguardia de la sociedad, el conocimiento humanista y científico en las aulas, las verdades con mayúscula fuera del debate político. La escuela es un lugar para saber y no para creer. Creamos en la escuela, en la educación pública, para poder creer en nosotros mismos, en lo que España es y en lo que fue, en lo que pudo ser, y en lo que será si no olvidamos que tenemos la razón, y que la razón importa, la razón pesa, la razón duele o reconforta, y la razón compromete. Y que ese compromiso no se puede negociar porque el nombre de la razón sólo puede pronunciarse de una manera. JUAN ACUÑA CASTILLO MRDICO DE FAMILIA SAS CASTRIL GRANADA militante de base PSOE A
PDT
AUNQUE EL MENSAJE QUE LA EJECUTIVA DE GRANADA PROPAGA EN ESTA ZONA RURAL DONDE HABITA EL OLVIDO NO VOY A CELEBRAR TRUNFOS,Y DESDE ESTA ZONA DE TRANSFORMACION,SOCIAL EN DONDE EXISTE LA POBREZA EL MIEDO Y LA MARGINACION ,OS DIGO QUE ESTA ZONA ESTA OLVIDADA ESTA NECESITADA DE VUESTRA GESTION DIRECTA ,AL MENOS EN CUANTO SE REFIERE A POLIICA SANITARIA,PRECARIA Y ROTA ,COMO MEDICO OS DIGO QUE ANEMICA ENFIN GALLEGO FUE MUY BONITA LA CENA DE NAVIDAD PASADA PERO NO ME GUSTO LA IMAGEN QUE ME OFRECIA VUESTRA MESA PRESIDENCIAL.HEMOS BAJADO EN ESTAS ELECCIONES.NO CREES QUR DERIAMOS TODOS AHORA ES EL MOMENTO EN EL QUE NO DEBERIAMOS CELEBRAR VICTORIA AHORA DEBEMOS SUPERAR ESTA “DERROTA” PRESIENTO QUE NI SIQUIEA LEERAS ESTE MENSAJE QUE CREO QUE VA A SER EL MENSAJE QUE SE LANZA AL MAR DENTRO DE UNA BOTELLA SALUDOS SOCIALISTAS NO TE CABRES SITE RXPRESO LO QUE PIENSO SIENTO Y GRITO.LA VERDAD ME HACE LIBRE ES CUESTION DE DIGNIDAD QUE ES EL UNICO PATRIMONIO QUE TENGO
Dom, 16 Marzo 2008 at 14:39
PAEA QUE SEPAN QUE NO ME HE MUERTO (JUAN ACUÑA CASTILLO) 16-3-08
Opinión Los que estamos aquí, representándonos a nosotros mismos y a bastantes millones de españoles más, somos miembros de la sociedad civil que ganó las elecciones generales el 14 de marzo de 2004. Y desde esa posición, desde esa convicción, y me atrevería a decir que desde ese derecho, debemos reclamar al gobierno que surgió de esas elecciones no valor, porque el valor sobra, o al menos debería sobrar, cuando el poder se ejerce democrática y legítimamente, pero sí lealtad consigo mismo, y tanto a nosotros como a sus miembros, sangre fría, inteligencia y firmeza. Porque nosotros no somos los provocadores. Nosotros somos los que tenemos razón, y la razón es la única verdad que no necesita mayúsculas para perdurar. La nuestra es una razón antigua, además. Una razón que está en el origen de la mejor tradición que ha generado jamás este país. Una razón que situó a España por primera y única vez en muchos siglos a la cabeza del progreso de las naciones. Esa es mi tradición, la única en la que quiero reconocerme, la única a la que pertenezco. Educación, educación y educación. Este lema de la España republicana, laica e institucionista, que se volcó con todo lo que tenía y aun con lo que le faltaba, en la tarea heroica, admirable, de mejorar las condiciones de vida de los habitantes de aquel país que sigue siendo éste, por el procedimiento de erradicar su ignorancia, es una tradición indiscutible, hasta castizamente española. Tan española como la estampa sombría del acuerdo que un Estado ilegítimo, que ya no existe, firmó con una Iglesia que, a pesar de eso, sigue reivindicando su vigencia con un ardor que parecería digno de mejores propósitos en el mundo atrozmente cruel y convulso en el que vivimos. Porque no está de más recordar que los sucesivos acuerdos con el Vaticano, en esencia sólo renovaciones automáticas del Concordato de 1974, no son ni siquiera anticonstitucionales. Son preconstitucionales, lo que parecería un chiste si no fuera un disparate y aún más, el condenado dinosaurio que contemplamos cada mañana al despertar. Y sin embargo, ahora tenemos una oportunidad para poner cada cosa en su sitio. La Iglesia en el alma de sus fieles, la escuela pública en la vanguardia de la sociedad, el conocimiento humanista y científico en las aulas, las verdades con mayúscula fuera del debate político. La escuela es un lugar para saber y no para creer. Creamos en la escuela, en la educación pública, para poder creer en nosotros mismos, en lo que España es y en lo que fue, en lo que pudo ser, y en lo que será si no olvidamos que tenemos la razón, y que la razón importa, la razón pesa, la razón duele o reconforta, y la razón compromete. Y que ese compromiso no se puede negociar porque el nombre de la razón sólo puede pronunciarse de una manera. JUAN ACUÑA CASTILLO MRDICO GRANADA