Cuentan que en un viejo hospicio un letrero que daba cuenta de las hazañas de su fundador advertía que el buen señor, “para a los pobres poder socorrer, primero los mandó hacer,”

Viene esto al caso de la actitud que buena parte de la derecha española tiene respecto a Andalucía, y su empeño en una nueva cruzada digna de un “tratado del socorro de los pobres andaluces”, para lo que primero han de crear nuestro estado de necesidad.

Nos han acosado de todas las formas posibles. Negaron la existencia de más de 400.000 andaluces, retrasaron hasta el límite la transferencia de competencias que nos eran necesarias para inventarnos nuestro propio futuro, intentaron boicotear los avances que supusiesen que Andalucía se situara en posiciones de vanguardia, como el caso de la investigación con células madre, quisieron impedir que asignáramos recursos complementarios a las pensiones de los que menos tienen –pensiones no contributivas-, y un largo etcétera de intentos de frustrar nuestro decidido empeño en estar donde permita el esfuerzo colectivo de los hombres y mujeres andaluzas.

Pero fue mayor el convencimiento del pueblo andaluz en sus propias posibilidades, y el depósito de su confianza en un proyecto político, al que da forma el Partido Socialista Obrero Español, que nos ha permitido situarnos en el mismo marco de problemas que tienen las regiones más avanzadas de Europa. Hoy nuestros problemas son los de nuestro tiempo, no los de ayer, el ayer en el que le gustaría vernos aún postrados a la derecha para así poder “socorrernos”.

Y ante eso, el insulto: adocenados, subsidiados, indolentes, vagos ha sido, entre otras lindezas, el aparato argumental de la derecha para referirse a nosotros, y ahora ya la muy cultivada, sabihonda y nunca bien ponderada por la interminable retahíla de atributos que la adorna Sra Mata nos llama analfabetos.

¿Por qué les duele que los andaluces prosperemos? ¿Por qué les duele que, estemos convergiendo con España y Europa a pasos agigantados? ¿Por qué les duele que nuestro peso relativo industrial sea ya de los primeros de España? ¿Por qué le duele que seamos punteros en investigación biomédica, en generación de energías alternativas, en políticas sociales? ¿Es que lo que es bueno para Andalucía es malo para ellos? ¿Qué ganan en nuestro mal?