En los albores del siglo XXI el protagonismo de las mujeres es indiscutible, a pesar de las trabas y obstáculos que todavía nos seguimos encontrando.

Pero no son nuevas las trabas ni distintos los obstáculos. Basta con hacer un repaso por la Historia de las Mujeres para conocer la Historia de la Desigualdad.

Hace mas de medio siglo que Simone de Beauvoir afirmaba: “Naces mujer pero te conviertes en una mujer en términos de lo que te depara el destino marginalmente” …”la mujer debe ser liberada ya que no es considerada como ser humano, sino que ha quedado relegada a un segundo plano –segundo sexo–, ha sido reducida a objeto sexual para satisfacción del hombre”.

Han pasado casi 60 años de esta afirmación y, para nosotras, afortunadamente, la sociedad ha comenzado a depurar viejos principios, rechazar inútiles tradiciones. La sociedad se ha modernizado, y la mujer ha sido pieza clave en esta modernización.

Somos las mujeres las que al unísono estamos poniendo fin a esta historia de desigualdad, porque hemos comenzado a construir otra historia más justa, solidaria y esperanzadora: la Historia de la IGUALDAD.

En esta construcción universal, el Universo es de la mujeres”. No importa el lugar del mundo que habitemos, las ideologías, las razas o la religión. Allá dónde haya mujeres, el universo de la igualdad nos pertenece, porque somos sus artífices, las auténticas protagonistas.

Pese al gran avance que ha experimentado la mujer a lo largo de la historia, aún tenemos pendiente librar numerosas batallas en una sociedad signada por los estereotipos del modelo patriarcal que dominó los siglos pasados.

Esta es una realidad de la que aún no han escapado muchísimas mujeres.

No existen argumentos que justifiquen la desigualdad entre los géneros, como tampoco los hay para, ni si quiera culturalmente, para admitir la violencia de los hombres hacia las mujeres. Las situaciones de desigualdad son una vía para desatar actitudes y acciones de violencia. Esto es verdad: la violencia de género nace de una posición de dominio otorgada por la sociedad al hombre frente a la mujer.

Para que las mujeres podamos combatir todas las formas de discriminación y opresión existentes aún en el Mundo, tenemos que hacer un esfuerzo más determinante por desarrollar en todas nuestras parcelas vitales, la perspectiva de género.

La perspectivas de género nos ayuda a visibilizar las relaciones desiguales de poder entre los sexos, a entender que la igualdad entre los sexos no es un hecho consumado, sino una aspiración de la humanidad.

Esta reflexión me parece de gran calado porque nos permite comprender que para lograr la igualdad, hay que eliminar la discriminación y para lograr esto último hay que sentar responsabilidades.

En España las mujeres, sin ningún género de dudas, avanzamos hacia la igualdad. Y hago esta afirmación porque nunca antes ningún gobierno se había tomado tan en serio, ni había creído tanto en la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres, como los gobiernos socialistas de España y Andalucía.

Permitídme que os diga que tanto en España como en Andalucía, la Historia de la Igualdad ha comenzado a consolidarse durante estos últimos 4 años.

Mirad, los gobiernos socialistas creemos a ciegas en la igualdad, y nos hemos comprometido con ella a través de un modelo en el que el “reparto de tareas haga posible la conciliación entre hombres y mujeres, y con iniciativas que hacen posible que miremos al futuro con esperanza. Mientras que la derecha sigue apostando por una modelo sólo para las mujeres, los socialistas apostamos por un reparto de tareas que hagan posible la conciliación entre hombres y mujeres

Pero además de nuestro compromiso, también ha sido nuestro deber emprender el camino de garantías jurídicas hacia un sueño que muchas mujeres comenzamos a tejer tiempo atrás. Podemos remontarnos al 17 de agosto de 1907, cuando en la Primera Conferencia de la Internacional Socialista de Mujeres, celebrada en Stuttgart, Clara Zetkin, secretaria de la nueva organización, comenzó a demandar la igualdad de derechos entre hombres y mujeres en cuanto a las condiciones laborales, el derecho al voto y participación en la vida política.

Está en la memoria de todas las mujeres, que los y las socialistas hemos iniciado una nueva revolución social, imparable y esperanzadora que harán de este siglo XXI, el siglo de la igualdad real y, sobre todo, el siglo de la mujer.

María José López.