En esta precampaña electoral ha irrumpido la cúpula de la Iglesia con recomendaciones para que sus fieles den su voto o no lo den a una determinada fuerza política. Libertad de expresión, aluden.
Nada que objetar al respecto, en democracia y al amparo de nuestra Constitución es algo “sagrado”. Sólo que la libertad de expresión suele ser reclamada casi siempre por quienes no tienen demasiada estima ni por la Constitución ni por la democracia. Extraña coincidencia.
Sorprende a muchos católicos de base el silencio de los dirigentes de la Iglesia, ante propuestas de la derecha relativas a los inmigrantes y a la demanda de éstos de prestaciones sanitarias que a juicio del PP “incomodan” y son “injustas”, o querer “condenar” por vía penal a menores de 12 años. Vivir para ver. ¿No son acaso también ellos criaturas de Dios? ¡Menudo silencio!



